¿Por qué el empoderamiento económico juvenil es tarea de todos?

18 sep, 2019 - 1 min


Uno de los principales problemas que afrontamos en la sociedad y en la economía es el rol de la mujer, el erróneamente llamado “sexo débil” desde tiempos inmemorables. Con el pasar de las décadas, las mujeres han logrado vencer barreras de la diferencia de género, a paso lento, pero seguro. Aunque los logros les han permitido acceder a educación, a trabajo y a un mayor protagonismo en la economía familiar, el camino que falta recorrer es largo y lleno de una serie de obstáculos.

Y todo empieza desde la infancia. Las diferencias de género, específicamente en las zonas rurales del Perú, son abismales y se deben a una serie de causas. Muchas veces las niñas y adolescentes no tienen acceso a formación educativa mínima básica, y mucho menos técnica.  En algunos casos, las propias familias privilegian a los hijos hombres sobre las mujeres y, en otros, las convencen de que su único rol es el de criar a los hijos.

Pero las trabas también son ajenas al núcleo familiar. En muchos casos, las pocas instituciones técnicas que tienen presencia en áreas rurales se enfocan en carreras que “solo los hombres pueden cubrir”, sin considerar las demandas de la economía local o global; esto sumado a que el estereotipo muchas veces convence a las jóvenes a no estudiar para trabajos de hombres.

Esto debe cambiar. El empoderamiento económico para las mujeres debe empezar ya. Es por eso que se ha diseñado el proyecto de Empoderamiento Económico Juvenil con el fin de darle a las jóvenes mujeres educación con toda la información y herramientas necesarias para que desarrollen sus capacidades. Para lograrlo, es necesario el apoyo de agentes externos que les brinden las oportunidades y recursos que necesiten.

Este proyecto buscará que adolescentes de las zonas rurales de Lima, Cusco y Piura encuentren su vocación en una carrera futura, sin importar los estereotipos tradicionales. Además, promoverá competencias diferenciadas para el empleo y/o emprendimiento al que quieran acceder.

Pero el cambio que este proyecto quiere alcanzar debe ser no solo en la práctica, sino también en el pensamiento. Y es que las jóvenes necesitarán apoyo de su familia y líderes locales que se comprometan con el rol que quieren obtener las mujeres en la comunidad.  Y precisamente este apoyo deberá escalar a los gobiernos locales que promuevan el incremento de la inversión en iniciativas para el desarrollo económico juvenil con enfoque de género.

El Empoderamiento Económico Juvenil es una responsabilidad de todos. Las mujeres de las zonas rurales serán el inicio de un cambio a futuro en la sociedad y economía peruana que, a la larga, constituirá un enfoque de género inclusivo y que romperá esquemas a nivel global.